En Energía Austral creemos que la única actitud posible para tener un desarrollo sostenible para las futuras generaciones es cumplir con principios claros, concretos y efectivos en el cuidado del medio ambiente. Por eso buscamos que nuestros proyectos preserven la salud, la función y la viabilidad en el largo plazo de los ambientes naturales en que estamos localizados.
La Región de Aysén que nos acoge es de una gran riqueza en cuanto a biodiversidad y de gran valor medioambiental para sus habitantes y para el país. Por esto nos hemos comprometido a trabajar con los máximos estándares de cuidado del entorno, por ejemplo, aplicando una regulación restringida de los futuros embalses, con el fin de favorecer los ecosistemas ribereños.
Tanto en las tres Centrales Hidroeléctricas, Cuervo, Blanco y Cóndor, como en la Línea de Transmisión se han considerado todos los criterios relevantes para minimizar los efectos de nuestros proyectos sobre el medio ambiente. De este modo, consideramos las medidas necesarias para hacernos cargo de los impactos y diseñamos formas de mitigación, compensación y reparación adecuadas.
En línea con los objetivos ambientales del país, una vez en operación, Energía Austral desplazará cerca de tres millones de toneladas anuales emisiones de CO2 ayudando a reducir nuestros actuales niveles de contaminación.
Adicionalmente, y en forma coherente con estudios de la Organización Internacional de Energía Atómica para proyectos similares a éste, la eficiencia por emisiones de efecto invernadero, considerando el ciclo de vida del Proyecto, es de una magnitud comparable a proyectos eólicos y/o solares.